«Hijas de Jerusalen no lloren por mí. Lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos» Lc. 23, 26-27. Oremos por todas las mamás del mundo.

«Hijas de Jerusalen no lloren por mí. Lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos» Lc. 23, 26-27. Oremos por todas las mamás del mundo.

«Hijas de Jerusalen no lloren por mí. Lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos» Lc. 23, 26-27. Oremos por todas las mamás del mundo.

27 Lo seguía muchísima gente, especialmente mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.
28 Jesús volviéndose hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloren por mí. Lloren más bien, lloren por ustedes mismas y por sus hijos.

El amor infunde a las mujeres, a las madres una gran capacidad de aguante ante los problemas económicos, ante una enfermedad llegando a olvidarse incluso de ellas mismas. Sufren a causa de los esposos a causa de un vicio como lo es el alcoholismo, drogadicción, infidelidades, etc. sufren también a causa de un hijo enfermo, irrespetuoso, desobligado, perseguido, encarcelado, etc. por las largas horas de insomnio han pasado llorando esas madres, siempre con la esperanza de que habrá tiempos mejores.

Bendito y alabado seas Padre a nombre de todos los hijos del mundo por el regalado tan maravilloso de nuestra Mamá, por todas las veces que han tenido que privarse del sueño para cuidarnos durante nuestra enfermedad, por todos aquellos momentos en que hemos recibido un buen consejo de ellas por cuantas veces se han preocupado por nuestro bienestar si hemos comido, si tomamos nuestra medicina, por esa sonrisa que destila tanto amor, por los sacrificios que han tenido que hacer por nosotros, a veces hasta quitarse el bocado.

Perdona Padre amado todas las veces que he sido tan indiferente que pudiendo ayudar en alguna labor en casa y he preferido descansar, por cuantas veces sabiendo que está enferma no he correspondido a lo mucho que ella ha hecho por mí, por no demostrarle lo mucho que la quiero.

Te rogamos por todas las que estan enfermas, por las mamás que tienen que trabajar para ofrecerles a sus hijos un mejor futuro, por todas las mamás que están encarceladas y que no van a poder estar con sus hijos por todas las que están embarazadas para que todo salga bien.
por todas mamás abandonadas en asilos e incluso en sus mismas casas y que no se acuerdan de ellas
Por las necesidades de todas ellas para que las bendigas y pagues todo el bien que hacen.
Te rogamos por todas las mamás que ya no están con nosotros y que ya gozan contigo en el cielo para que Tú Padre les des todos los besos, y abrazos que nosotros ya no les podemos darles. Bendícelas Padre cólmalas de tu Amor.
Y a los que todavía las tenemos enséñanos a respetarlas, enséñanos a ser buenos hijos y sobre todo a Amarlas y a saber demostrar el cariño.

¡Dios sea bendito … Por siempre!

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