Actos de Adoración y de Reparación.           3.- Cómo es posible, Amado Mío.

Actos de Adoración y de Reparación. 3.- Cómo es posible, Amado Mío.

Actos de Adoración y de Reparación.

3.- Cómo es posible, Amado Mío.

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Señor, sé que estáis aquí.

Sé que legiones de Ángeles os adoran.

Sé que los Santos del Cielo os glorifican y cómo es posible, Amado Mío, que los hombres de la tierra seamos tan ingratos a vuestras magnificencia de amor.

Cómo es posible, Amado Mío, que los hombres de la tierra se dejen seducir por el mundo, mundo que les presenta dioses falsos, dioses equívocos.

Cómo es posible, Amado mío, que los hombres de la tierra, aún, no comprendan de vuestra real presencia en la Sagrada Eucaristía.

Eucaristía que es viático para el Cielo.

Eucaristía que el enemigo intenta desaparecer de la faz de la tierra, porque sabe que estáis realmente allí. Porque sabe que si los hombres se abren a vuestro amor, serán almas que se le escapan de sus manos.

Cómo es posible, Amado Mío, que los hombres de la tierra apetezcan las migajas del mundo y desprecien los manjares del Cielo.

Cómo es posible, Amado Mío, que los hombres de la tierra, caminen como locos de un lado para otro, buscando novedades; cuando la novedad está en la Sagrada Hostia.

Cómo es posible, Amado Mío, que los hombres de la tierra prefieran la sabiduría del mundo a la Sabiduría del Cielo, que se encuentra escrita en vuestro Misterio Eucarístico.

Cómo es posible, Amado Mío, que los hombres de la tierra os desprecien, para caminar por sendas tortuosas; sendas que conllevan a la muerte espiritual.

Gracias por llamarme a ser vuestro adorador del silencio y unirme al Getsemaní de vuestro Tabernáculo y aliviar el dolor a vuestro Divino Corazón.

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