3 de mayo, día de la Santa Cruz. (Felicidades a los Cruces)
Luego que el invicto emperador Constantino tuvo la inefable dicha de ver en el cielo aquella brillante cruz con la inscripción que decía: «Con esta señal vencerás», se inflamó tanto su devoción al sacrosanto sigilo de nuestra redención, que puso el mayor cuidado en hacerlo respetar de todo el imperio. Inspirada del Cielo, visitó Santa Elena, su madre, los Santos Lugares.
San Fidel de Sigmaringen. 24 de abril. Santoral.
Nació en Sigmaringen, cerca de Friburgo, en Alemania y murió en Seewis Suiza; hijo de un acaudalado funcionario público, como seglar llevó el nombre de Markus Roy. Markus Roy estudió leyes y siguió una exitosa carrera de abogado. Sin embargo, eventualmente sufrió un fuerte desengaño, al constatar cómo el dinero puede comprar a la justicia y favorecer a los ricos sobre los pobres. Así fue como renunció a su profesión a la edad de 35 años, y decidió ingresar a la orden de los monjes capuchinos, adoptando el nombre de Fidel. Siguiendo la tradición de esta orden, el padre Fidel se ocupó no sólo de los pobres y de los niños desamparados, sino también de los soldados, cuyo número era cuantioso, ya que en vida de San Fidel tuvo lugar la llamada Guerra de los Treinta Años.
San Jorge mártir, de Capadocia 23 de abril. Santoral.
Despojado ya de todo, entró, por decirlo así, en la lid, y se fue á la sala del Consejo. Habiendo propuesto el Emperador el impío y cruel intento de exterminar á todos los cristianos, le aplaudió toda la Junta; pero toda ella uedó extrañamente sorprendida y admirada cuando vio levantarse de su asiento á nuestro joven oficial, y con un
noble despejo, pero modesto, atento y respetuoso, contradecir lo que todos habían dicho, y en pocas pero graves palabras reprender la resolución que se había tomado de perseguir á los cristianos y de exterminarlos en todo el imperio.
Santa Oportuna y San Agapito I papa de la Iglesia católica. 22 de abril.
Cuando la persona se encuentra vacía de valores interiores, aunque tenga mucha pasta, no se siente realizada. Algo de insatisfacción reina en su corazón que le hace pensar mucho. Esta joven, muerta en Almenèches, Francia, en el año 770, es todo lo contrario de la gente vacía.
Su hermano era el santo Crodegan, obispo de Sées. Cuando ella llegó a su juventud, pensó que lo fundamental para vivir de acuerdo con su proyecto de vida, lo mejor- repetía – era consagrarse a Dios.
La Anunciacion del Señor, 25 de marzo. Santoral.
« Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel
a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un hombre llamado José,
de la casa de David; el nombre de la virgen era María. »
San Clemente de Hofbauer, 16 de marzo. Santoral.
Nació en Tasswitz, Moravia, el 26 de diciembre de 1751; murió en Viena el 15 de marzo de 1821. El nombre de familia de Dvorak era mejor conocido por su equivalente alemán. Fue el más joven de doce niños, e hijo de un carnicero. Tenía seis años cuando su padre murió.
Santa Luisa de Marillac. 15 de Marzo. Santoral.
Luisa significa “ilustre guerrera”. Viene de la lengua alemana.
“Sed empeñosas en el servicio de los pobres… amad a los pobres, honradlos, hijas mías, y honraréis al mismo Cristo.
Santa Matilde, 14 de marzo. Santoral
Fue educada por las monjas del convento de Erfurt, y aprendió a leer y a escribir, algo no muy común en su época. Durante su educación siempre está atenta a los sucesos de la política, pero su inclinación es hacia una gran piedad y una fortísima inclinación hacia la caridad para con los pobres
Santa Francisca Romana, 9 de marzo. Santoral
Francisca Romana (Francesca Romana) nació en Roma en el año 1384. Y en cada año, el 9 de marzo, llegan cantidades de peregrinos a visitar su tumba en el Templo que a ella se le ha consagrado en Roma y a visitar el convento que ella fundó allí mismo y que se llama “Torre de los Espejos”.
San Juan de Dios, 8 de marzo. Santoral.
“En el año de 1538, reinando en españa el Emperador Carlos V, y siendo Arzobispo de la Ciudad de Granada don Gaspar de Avalos. que alcanzó felicidad en sus tiempos, de florecer en su obispado hombres señalados en santidad y virtud; entre los cuales fue uno, pobre, bajo y desechado en los ojos de los hombres, pero muy conocido y estimado en los de Dios, pues mereció llamarse en apellido Juan de Dios”.



















