Milagros Eucarísticos  Bolsena y Orvieto, 1263  “Corpus Christi”

Milagros Eucarísticos Bolsena y Orvieto, 1263 “Corpus Christi”

Milagros Eucarísticos

Bolsena y Orvieto, 1263

“Corpus Christi”

 Milagro-Eucaristico-de-Bolsena

 

Mirando hacia atrás en la historia de nuestra Iglesia, podemos comparar a Jesús con un artista que mezcla todos los colores apropiados, proveyendo tonos y colores pálidos para crear una obra maestra balanceada. O Él es como un director de escena, cuya meta es montar un escenario, crear una serie de eventos y mover una serie de personajes por medio de la Exposición, Conflicto y finalmente una conclusión exitosa.

 

La edad media fue un período intolerable en nuestra historia de la Iglesia. El Señor permitió que nuestra Iglesia sufriera corrupción y herejías. Algunas veces había confusión sobre qué era lo que se creía. Las herejías eran expuestas por figuras fuertes dentro de la Iglesia. Jesús pintó a esas personas y sucesos como turbulencias o tonos oscuros en el lienzo. Pero el balanceó la oscuridad con la luz y resplandor e san Francisco de Asís, Santo Domingo, San Antonio de Padua, y para nuestros propósitos este milagro Eucarístico de Bolsena, Santo Tomás de Aquino, defensor de la Eucaristía.

 

Otro personaje de gran importancia es el Papa Urbano IV, Santiago (James) Pantaleón de nacimiento. En sus años de juventud, Santiago fue grandemente influenciado por la Beata Juliana de Liege, un tercer personaje en el Milagro Eucarístico. Juliana era una religiosa en Liege. Desde sus primeros años ella había sido atormentada por una visión de la luna rayada por una lista negra. Tenía esta visión día y noche. No podía quitársela de su mente. Entonces tuvo una visión de Nuestro Señor Jesús, en la cual Él explicaba el significado de la luna rayada por una lista negra. Nuestro Señor le explicó que la luna representaba el año Cristiano con todas sus fiestas. La lista representaba la única fiesta que faltaba en el Calendario Cristiano, una en honor de Jesús en el santísimo Sacramento.

 

Después de la aparición, ella dedicó todo el resto de su vida a tratar de iniciar una fiesta en la Iglesia en honor del Santísimo Sacramento. Como en el caso de todas las personas de Dios que tienen devoción al Santísimo Sacramento, la vida de Juliana fue llena de sufrimiento y persecución. Fue priora de su comunidad y empezó a buscar un día de fiesta para el santísimo Sacramento. Por esto, fue acusada de robar, de mal usar fondos, y fue sacada de su comunidad dos veces. Esto sucedió a pesar del apoyo de Santiago Pantaleón y otros miembros de alto rango de la Iglesia Belga. Su vida terminó en pobreza y enfermedad en 1258, sin haber visto su sueño realizado.

 

Santiago Pantaleón fue elegido Papa Urbano IV, y estuvo muy envuelto en los muchos problemas en los cuales la Iglesia estaba siendo sometida. Pero la semilla de Jesús, sembrada por la Beata Juliana permaneció escondida en su interior hasta que el Señor estuvo listo para hacerla germinar.

 

En los siglos Once y doce, una herejía particular, el Berengarianismo se hizo muy fuerte a través de Europa. Negaba la verdadera presencia de Jesús en la Eucaristía. Esto cobró fuerza y fue seguido por un misticismo falso, panteísmo y movimientos de amor libre. Iba siendo aceptado por muchos de los intelectuales dentro de la Iglesia, y estos a su vez lo estaban desparramando entres las personas.

 

Esto nos lleva al último personaje del drama de Nuestro Señor, el cual apareció como una estrella luminosa que brilló a través del cielo, desapareciendo tan aprisa como apareció. Este fue un sacerdote llamado Pedro de Praga. El fue el catalizador que produjo el suceso, el cual reunió a todas estas personas y logró la meta del Señor.

 

En 1263, Pedro  de Praga apareció y no se sabe de dónde, y cuando ocurrió el milagro, desapareció y nunca más se supo de él. El estaba teniendo grandes dudas sobre la presencia física de Jesús en la Eucaristía. Pedro era un buen hombre, de grandes virtudes. El viajaba en una peregrinación hacia Roma. Creía que orando en la tumba de San Pedro  y san Pablo estaría lleno de la fe que él necesitaba para permanecer en su ministerio.

 

En su camino para Roma se detuvo una noche en la pequeña ciudad de Bolsena, como a 70 millas al norte de Roma. Se quedó en la Iglesia de Santa Cristina, una santa heroína de los primeros tiempos de la Iglesia. Él había oído hablar sobre el milagroso altar de la santa, y pidió celebrar Misa en ese altar. Estaba buscando toda la ayuda que pudiera encontrar. Solamente conocía una manera de pedir, él tenía fe pero no lo sabía. No pedía ayuda fuera de la Iglesia, ni pedía ayuda a los hombres; él sabía que la única forma en que él podía recobrar su fe y hacerse santo era a través de Nuestro Señor Jesús. Por lo tanto la siguiente mañana hizo la única cosa que sabía hacer, fue al altar de Santa Cristina a celebrar la Misa.

 

Como era su costumbre, oró antes de la Misa por la gracia que le daría a él fe. Oró con mucho fervor a Dios, su oración fue la misma, suplicaba por la fe para creer sin ninguna duda que el regalo que se nos había dado en la Última Cena, que se le había dado a él el día de su  ordenación, era realmente el Cuerpo de Cristo. En el momento de la consagración, elevó la Hostia muy alto sobre su cabeza, y dijo las palabras de la consagración. Cuando él dijo: “Este es mi Cuerpo”, el pan sin levadura se convirtió en Carne, y empezó a sangrar profundamente, la sangre cayó sobre el corporal. Él profundamente asustado y no sabiendo exactamente qué hacer, envolvió la Hostia en el corporal, doblo el corporal, y lo dejó  en el altar. Cuando se iba, gotas de sangre cayeron en el piso de mármol frente al altar.

 

El Papa Urbano IV (Santiago Pantaleón) durante ese tiempo estaba en Orvieto, que está a poca distancia de Bolsena. Nosotros empezamos a vislumbrar el plan del Señor. Pedro de Praga inmediatamente fue a decirle a él lo que había sucedido. ¿Es que el amor ardiente de la Beata Juliana por un día de fiesta en honor del santísimo Sacramento había permanecido en él a través de los años? ¿Recordaría tal vez sus años de juventud con ella?

 

Inmediatamente mandó un obispo a Bolsena para que hablara con el sacerdote de la Iglesia, para poder verificar lo que Pedro de Praga le había dicho y para traer a Orviedo la Hostia Sagrada y el Corporal. Cuando el Papa Urbano IV vio el milagro Eucarístico, se arrodilló al ver a su Señor convertido ante él, en forma física, en el Corporal sagrado.

 

El Papa ha había decidido, quizás el Señor le había dado la decisión de que esto era un verdadero milagro. Recibió el Corporal Milagroso del Obispo y lo trajo de nuevo a Orvieto. Fue al balcón del palacio Papal. Lo elevó reverentemente y se lo mostro a las personas de la ciudad. Proclamando que el Señor realmente había visitado a su Pueblo, declaró que el Milagro Eucarístico de Bolsena realmente había disipado las herejías que habían estado corriendo desenfrenadamente.

 

Durante este tiempo, una seguidora de la beata Juliana se puso en contacto con el Papa a través de un Obispo en Liege, ella repitió la petición de la Beata de tener un día en honor el Santísimo Sacramento. Este empuje del Señor, puede posiblemente  haber sido lo que se necesitaba para convencerle a él. Durante el año siguiente el Papa se ocupó en la labor de escribir la Bula Papal, Transuturus, la cual fue publicada el 11 de Agosto de 1264. Esa Bula Papal instituyó la Fiesta de Corpus Christi en honor del Santísimo Sacramento.

 

Interviene Santo Tomás de Aquino. Cuando el Papa tomo la decisión de crear esta nueva fiesta en honor del Santísimo Sacramento, le pidió a santo Tomás  de Aquino en el Milagro Eucarístico de Bolsena, y en la fiesta de Corpus Christi.  Santo Tomás fue miembro brillante del Cuerpo de Cristo, en 1269, san Luis IX, rey de Francia, llamó a Santo Tomás para arreglar una discusión entre los miembros de la universidad de París, cuya decisión sería a no ser el de la presencia física de Jesús en la Eucaristía.

 

Santo Tomás oró fervientemente, porque se dio cuenta de que él era un instrumento del Señor, y que una respuesta que pudiera satisfacer a los intelectuales tenía que venir por inspiración divina, en vez de venir un tratado, el cual fue aceptado por la Universidad, y más tarde por toda la Iglesia; después de haber escrito este tratado recibió una aparición de Nuestro Amado Señor Jesús, en esta aparición, le dijo: “Tú has escrito bien sobre el Sacramento de mi Cuerpo” Al suceder esto, santo Tomás cayó en éxtasis, y se elevó, él estuvo por tanto tiempo sobre la tierra, que muchos de sus compañeros pudieron presenciar su elevación.

 

Este no es de ninguna forma el final de la historia, pero si termina la serie de sucesos que el Señor puso en movimiento muchos años antes, cuando él dio la señal de la luna a la beata Juliana de Liege.

 

En Bolsena los pedazos de mármol en los cuales la sangre había salpicado se quitaron del piso del altar,  y se colocaron en relicarios. Hay cuatro piedras, cada una mostrando la sangre de la Hostia consagrada. Tres de ellas se colocaron en un altar especial, llamado el Altar del Milagro, en la Iglesia de Bolsena. La cuarta fue colocada en un relicario especial, el cual fue construido más tarde.

Y se coloco en la pared detrás del altar original de Santa Cristina, donde ocurrió el milagro. Cada año, en la fiesta del milagro, este relicario se lleva a través de la ciudad en solemne procesión.

 

Ha ocurrido algo fenomenal concerniente a la piedra de Bolsena, se suponía que la sangre había manchado el piso del mármol, y que lo que se veía estaba arriba del mármol; es bien sabido que el líquido no puede penetrar en el mármol. Cae como gotas y mancha el mármol, un sacerdote vino a Bolsena a pedir un pedazo de mármol Sagrado para usarlo como una reliquia para el altar de una Iglesia nueva que se estaba construyendo. Cuando los oficiales de la Iglesia trataron de astillar la piedra para darle un pedazo al sacerdote, ellos encontraron que la sangre había realmente penetrado en el mármol, pasando a formar parte del mármol.

 

La nueva capilla dedicada al Milagro Eucarístico de Bolsena está a la izquierda del altar principal en esta muy antigua Iglesia. Allí hay un diacono que permite que los peregrinos vean las piezas del Mármol Sagrado, las cuales están en el altar, detrás de unos delgados cristales. El cuenta la historia del milagro, también cuenta de otros milagros que han sido reportados a través de los años. Un milagro muy conocido que él cuenta es el de que varias veces a través de los años, las personas y grupos que han hecho saber que han visto la cara de Nuestro Señor Jesús en las piedras. Estas personas también han reportado  que han recibido de repente una curación.

Una Bula Papal fue escrita por el Papa Gregorio X el 11 de septiembre de 1272. S e le concedieron indulgencias a los fieles que veneraran el santuario Eucarístico de Bolsena. El también era responsable de una Iglesia nueva que se estaba construyendo. El Papa Pablo VI visitó el santuario en 1976, y lo elevó al nivel de Basílica Menor, él verifico el milagro, y reiteró las indulgencias concedidas por su antecesor.

 

La Iglesia fue nombrada en honor de santa Cristina, una virgen mártir de la Iglesia primitiva, y también la Santa Patrona de Bolsena. Ella era una chica de catorce años cuando abrazó a Nuestro Señor Jesús y la Fe cristiana. Su padre urbano, era prefecto de la ciudad, y su labor entre otras, era matar y torturar a los Cristianos, él estuvo muy turbado cuando supo sobre su conversión y mucho más agitado cuando ella hizo pedazos todas las imágenes de dioses de oro y plata que había en su hogar, y vendió el oro y la plata para dar el dinero a los pobres.  Urbano era un hombre justo, él amaba mucho a su hija Cristina. Primero discutía con ella para que negara su cristianismo, esa nueva religión. Cuando toda su persuasión fracasó, no tuvo otra cosa que hacer más que tratarla en la misma forma en que trataba a los otros cristianos. Aunque le dolía su corazón, la golpeó, le amarró una piedra grande al cuello y la tiró en el lago Bolsena. La tradición dice que toda el agua del lago fue absorbida por la piedra, y que encontraron a Cristina parada sobre la piedra en el lago vacío, sus pies quedaron impresos en la roca. Esa roca está empotrada en el altar de Santa Cristina, donde ocurrió el Milagro Eucarístico.

 

Muchas otras torturas se le hicieron a Cristina, las cuales no tuvieron efecto en ella, le cortaron la lengua y sus senos, la tiraron en una tina de aceite hirviendo, la sometieron a mordidas de serpientes venenosas, y otras atrocidades. Finalmente pereció con una flecha que le fue clavada en su corazón, murió en el año 303.

 

Hay en la Iglesia catacumbas, de los tiempos de los primeros cristianos, donde Santa Cristina fue enterrada originalmente. El Milagro de la Eucaristía ocurrió en el altar de Santa Cristina, donde sus restos fueron enterrados. Allí hay muchas esculturas hermosas, hechas por el famoso italiano, Della Robbia.

 

Hay un sacerdote muy especial en la Iglesia de Bolsena, Monseñor Don Giocomo Puri, el era el guardián del Santuario del Milagro de Bolsena, hombre muy espiritual, que  consagro su vida al Milagro de Bolsena, responsable de difundir   la información sobre el milagro.

 

La vieja Catedral de Santa maría de Vescovado, estaba bamboleándose, la lluvia caía por el techo, y la hierba estaba creciendo entre las grietas del pavimento. Las grandes ceremonias habían sido transferidas para otras Iglesias, porque nadie quería usar la quebrantada y vieja catedral. Después del milagro Eucarístico   se comenzó a construir una Catedral, terminada en 1310, se construyo una capilla lateral  dedicada al Milagro Eucarístico de Bolsena, Un relicario de plata dorada, decorada con esmalte transparente, construido para el Corporal Eucarístico, fue colocado en el tabernáculo de mármol sobre el altar en la capilla.

 

El Milagro Eucarístico de Bolsena muestra el poder del Señor de muchas maneras, él busca los hechos y las personas envueltas, al principio pareció algo desordenado, sin embargo, el plan del Señor fue instituido en 60 años antes del milagro, en una ciudad en la parte este de Bélgica, con el nacimiento de  la Beata Juliana de Liege, el instrumento que él usó como catalizador fue un sacerdote de Praga, que está a una gran distancia de Bolsena, Italia. Si este no hubiera sido el plan del Señor, hubiera sido muy violento para ser considerado aceptable. Limitar el poder de Dios, el Milagro Eucarístico de Bolsena y Orvieto son ejemplo perfecto de que el poder del Señor no es limitado.

«Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre»

Milagros de la Eucaristía

Bob y Penny Lord

 

 

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