Pentecostés falta de conocimiento en la Iglesia.

Este sábado se festejó la gran fiesta de pentecostés, el Papa Francisco celebró la vigilia de una forma estupenda y más aún, muchas parroquias desde la parte domestica, celebraron la vigilia de pentecostés con enorme fervor, es algo indescriptible.

Cuidando la dicha del anuncio de la salvación.

El kerigma o anuncio de la buena nueva dentro del papel de la Iglesia
es de suma prioridad, mediante la misión se busca llegar a todos, dando plenitud al cristianismo en primer lugar con el anuncio y luego a los no bautizados.

La gran dicha del cristiano: “el discipulado en Jesús” Jn 10, 27-30

Estamos entrando a la cuarta semana de pascua, listos para vivir la experiencia de la fiesta de pentecostés, hoy como signo de las apariciones de Jesús durante 40 días a los discípulos, nos debe de quedar muy claro, ahora que nos reunimos en la santa eucaristía, lo que Jesús nos dice desde en el altar.

Los signos que Jesús deja para creer en él Jn 21. 4-11.

En estos cuarentas días previos a celebrar la fiesta de pentecostés, Jesús se va presentando a sus discípulos con pruebas de vida que muestran y demuestran “su resurrección”. En la primera semana a 10 discípulos les mostró “los signos que dejaron los clavos y la lanza.”

Jesús muestra su resurrección a sus discípulos Jn 20, 19-31.

Estamos en los festejos de la pascua, gozando la Iglesia la resurrección de nuestro Señor Jesús y en nuestra asamblea eucarística se proclamará en la parte de la liturgia de la palabra el evangelio de San Juan donde Jesús se presentará a sus discípulos y un discípulo llamado Tomás culminará lo que creemos de Jesús, ¡qué ha resucitado!

Dios calla ante la muerte de su hijo y responde con la resurrección.

Jesús sabe con firmeza “que todo se ha consumado”, “la deuda por que el pecado contraída por el hombre ha sido saldada”, “que los requisitos de salvación por el Padre fueron cumplidos cabalmente”, por esa razón, el evangelista san Juan capta el momento extraordinario en que Jesús muere: Jn 19:30   Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: “Todo está cumplido.” E inclinando la cabeza entregó el espíritu.

Vigilia pascual, borrón y cuenta nueva ¡aleluya! pregón pascual.

Estamos ante la madre de todas las celebraciones en la Iglesia: “la vigilia pascual”. En ella los cristianos se unen para celebrar y recoger los frutos de la salvación, los logros por la redención del hombre, esa unión con Dios para gozarse y clamar victores por su triunfo sobre el mal, sobre el pecado, sobre las tinieblas, sobre la esclavitud, sobre la injusticia.

Absortos ante el prendimiento de Jesús.

La escena dramática del prendimiento de Jesús llama poderosamente nuestra atención, después de celebrar la pascua con la primera generación de discípulos parten a los olivos: Mc 14:26   Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.

La interpelación del rey aclamado, negado y muerto.

Con el domingo de ramos empezamos a vivir la semana mayor como se le conoce propiamente en la iglesia católica. El Papa Francisco ha insistido en que los católicos debemos de madurar en la fe dando fiel testimonio de ser verdaderos católicos cristianos, no simplemente de nombre o por bautizo y la semana mayor es todo un reto a enfrentar.

La bienvenida del mesías a mi vida. Domingo de ramos. Jn 12, 12-14

Estamos listos para entrar y vivir nuestra semana mayor o semana santa, la liturgia esplendorosa con la palabra armonizada desde la entrada a Jerusalén, la pasión y su muerte de Jesús, es un panorama que nos sumerge en un gozo misterioso que nos invita a abrir el corazón.