Devoción al Sagrado Corazón de Jesús Para todos los días del mes. Día 18. Juan enseña cuán…

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús Para todos los días del mes. Día 18. Juan enseña cuán…

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús
Para todos los días del mes. Día 18. Juan enseña cuán bondadoso es Dios con los pecadores que se arrepienten

Padre-amoroso-todo-lo-perdona

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Acto de Contrición

Misericordia, Señor, hemos pecado. Por tu inmensa compasión borra nuestras culpas. Contra Ti, contra Ti sólo pecamos. Cometimos las maldades que Tú aborreces. Aparta de nuestros pecados tu vista. Borra de nuestras almas toda culpa. Oh Dios crea en cada uno un corazón puro, y no alejes de nosotros tu Santo Espíritu. Como se aleja el Oriente del Occidente, así tú alejas nuestros pecados. Tú perdonas nuestras faltas. Eres compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No nos tratas como merecen nuestros pecados ni nos castigas como lo exigen nuestras culpas. Como se eleva el cielo sobre la tierra, así se eleva tu bondad sobre nosotros. Como un padre siente ternura por sus hijos, así Tú, oh Dios, sientes compasión por tus servidores. Sabes de qué estamos hechos y recuerdas que somos barro. Tu misericordia, Señor, dura por siempre. Recuerda Señor que tu ternura y tu misericordia son eternas: no te acuerdes de nuestros pecados ni de las maldades de nuestra vida pasada. Acuérdate de nosotros con misericordia, por tu bondad, Señor. Por el honor de tu Nombre perdona nuestras culpas que son muchas. Te lo suplicamos en el nombre de Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

 

Acto de Consagración

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano; míranos humildemente postrados ante tu altar. Tuyos somos y tuyos queremos ser; y, para que podamos hoy unirnos más íntimamente contigo, cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón.

Es verdad que muchos jamás te conocieron, que muchos te abandonaron después de haber despreciado tus mandamientos; ten misericordia de uno y de otros, benignamente Jesús, y atráelos a todos a tu Santísimo Corazón.

Reina, Señor, no solamente sobre los fieles que jamás se apartaron de ti, sino también sobre los hijos pródigos que te abandonaron, y haz que estos prontamente regresen a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.

Reina sobre aquellos a quienes traen engañados las falsas doctrinas o se hallan divididos por la discordia, y vuélvelos al puerto de la bondad y a la unidad de la fe, para que en breve no haya sino un solo redil y un solo Pastor.

Concede, Señor, a tu Iglesia, segura y completa libertad; otorga la paz a las naciones y haz que del uno al otro polo de la tierra resuene esta sola voz: Alabado sea el Divino Corazón, por quien nos vino la salud: a Él sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén.

Padrenuestro… Avemaría… Gloria al Padre…

 

 

Día 18
Juan enseña cuan bondadoso es Dios con los pecadores que se arrepienten

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 15, 11-32

Dijo: “Un hombre tenía dos hijos. El menos de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde. Y él les repartió la hacienda pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano, donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.

Cuando se lo había gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pues nadie le daba nada. Y entrando en sí mismo, dijo: ¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, peque contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como uno de tus jornaleros. Y, levantándose, partió hacia su padre.

“estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre, pequé contra el cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.’ Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Daos prisa; traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y sus sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado. Y comenzaron la fiesta.

“su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa oyó la música y las danzas; y, llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano. Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba. Pero él replico a su padre: ‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca mes has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos.; y ¡ahora que ha venido ese hijo suyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!’

“pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.”

Palabra del Señor.

 

 

 

Plegaria

Oculto en nuestros altares,
Amante Redentor mío,
En tu Corazón nos das la prenda de tu cariño.
El desprecio que padeces de tantos ingratos hijos,
Hoy queremos reparar con afectos encendidos.
Al Dulcísimo,
Al amable Corazón Santo y Divino,
Se rindan adoraciones por los siglos de los siglos.
Amén.

Santísimo y amabilísimo Corazón de Jesús,
Llena los corazones de tus fieles de tus sagrados purísimos incendios.

Gloria al Santo, gloria al amable,
Gloria al Divino Corazón de Jesús. (3 veces)

 

 

Las cartas de santa Margarita

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Cuando Jesucristo en sus apariciones le recomendaba a santa Margarita que escribiera a varias personas para recomendarles que propagaran la Devoción al Sagrado Corazón, le prometió: “Yo derramaré sobre esos escritos la unción de mi gracia, a fin de que mi nombre sea glorificado por medio de ellos.” Y estos se ha cumplido exactamente, porque los escritos de la santa impresionan mucho a los lectores.

“Cuando escribo –dice santa margarita- me pongo de rodillas y como un discípulo delante de su venerable maestro trato de atender a lo que Jesús me inspira sin preocuparme por inventar nada por mi cuenta, sino escribir solamente lo que Él se digna iluminarme”.

Un premio a la docilidad. Como premio a la docilidad intelectual que santa Margarita demostró hacia el Sagrado Corazón, su cerebro duró incorrupto desde su muerte hasta que sacaron sus restos, muchísimo tiempo después. Y el cerebro es lo que más pronto se corrompe en los cadáveres.

Es que nuestro Señor quiso conservar aquel instrumento con el cual propagó su Devoción. Y eso sirve contra los que la califican de enfermizo cerebro.

Algunos de los consejos de sus cartas. A un sacerdote le escribía la santa: “Ah, si supiera cuánta gloria le proporcionaría a Dios esta devoción del Sagrado Corazón, usted se dedicaría con toda el alma a propagarla”.

Y a un seglar: “Ah, si yo pudiera expresar las recompensas tan grandes que el Sagrado Corazón prepara a quienes propagan su devoción, usted tendría usted que exclamar conmigo: ‘cuan dichosas son las personas que el Señor emplea para difundir la Devoción al Corazón de Jesús’ – pero el Señor no me lo permite, para que los que trabajan en esto no busquen tanto las recompensas, sino demostrar a Dios su amor y esforzarse por hacerlo amar y conocer de los demás”

Práctica: en mis cartas, en mis tarjetas, en mis llamadas y en mis conversaciones diré alguna palabra acerca de Jesús. Esto hará bien a los demás y me traerá bendiciones de Dios.

 

 

 

Gozos

Pues eres de nuestro amor el más tierno y dulce encanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

I
En este Pan, escondido se encuentra tu Corazón, para dar paz y perdón al que llega arrepentido; escucha, pues, el gemido que eleva el alma; entre tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

II
Tu Santa Cruz es el emblema de tu ternura y amor, asilo del pecador, consoladora en la pena; y por esto el alma llena de gratitud, alza un canto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

III
Con la corona ceñida de espinas, tu Corazón nos muestra la compasión que por el hombre has tenido, y por eso nuestro olvido te hace sufrir, ¡Oh Amor Santo!
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

IV
Con una lanza atrevida abrió el soldado tu pecho, y allí nos das el derecho de ir a buscar acogida; por esto el alma afligida cambia en gozo su quebranto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

V
De tu entreabierto costado brota a torrentes la vida; en él encuentra acogida el triste, el desamparado; por eso el que te ha gustado, te dice lleno de encanto.
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
VI
Mas no tan sólo el costado la cruel lanza desgarró; a tu Corazón llegó dejándolo atravesado, ¡Oh, cuánto, Jesús amado, te debe mi alma! Por tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

VII
Aquí en este Sacramento de tu Corazón palpitante nos brinda, Jesús amante, el más sabroso alimento; eres de amor el portento que asombra al mundo y por tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

VIII
Conociendo tu ternura ¿Cómo puede el pecador abandonarte, Señor, por buscar a la criatura? Venga, pues, toda alma pura y diga bañada en llanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

IX
Por las penas interiores de tu amable Corazón haz que en santa contrición te busquen los pecadores; escucha nuestros clamores y pon fin a nuestro llanto.
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

 

Oración final

Acto de fe, esperanza y caridad.

Dios mío, creo en Ti, fortalece, Señor, mi fe.

Espero en Ti, afirma mi esperanza.

Te amo con todo mi corazón; enciende mi amor.

Me pesa de haberte ofendido; aumenta mi dolor.

Te adoro como a mi primer principio; te deseo como a mi último fin.

Te doy gracias como a mi continuo bienhechor; te invoco como a mi soberano defensor.

Dígnate Dios mío, dirigirme con tu justicia, consolarme con tu misericordia y ampararme con tu poder.

Te consagro todos mis pensamientos, palabras, obras y trabajos; a fin de que de hoy en adelante piense siempre en Ti, hable de Ti, obre según Tú y padezca por Ti

Señor, hágase en mi y en todas mis cosas tu Santísima Voluntad, en tiempo y en eternidad.

Te suplico que ilumines mi entendimiento, fortalezcas mi voluntad, purifiques mi corazón y santifiques mi alma.

Socórreme, Señor con tu gracia para vencer la soberbia con la humildad, la avaricia con la generosidad, la pereza con la diligencia, la lujuria con la mortificación, la envidia con la caridad, la ira con la paciencia, la gula con la abstinencia, la tibieza con el fervor; y todas mis inclinaciones y afectos desordenados con tu Santo temor y amor.

Amén.

Oremos

Te pedimos, Dios Todopoderoso y eterno, que, al celebrar la grandeza de tu amor que resplandece en el Corazón de tu Hijo, recibamos de esta fuente divina gracias cada vez más abundantes.

Dios de amor, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad, te pedimos que al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos obras de reparación y desagravio, y obtengamos el perdón de nuestros pecados y un aumento y progreso de nuestro amor hacia ti. Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

En el nombre del Padre y….

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