El hermoso “don” de trasmitir la fe.

El hermoso “don” de trasmitir la fe.

El hermoso “don” de trasmitir la fe.


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Los avances tecnológicos son verdaderamente sorprendentes, un solo click y estás conectado a una red llamada internet, ilimitada para compartir información, imágenes, pensamientos, audio, video, acontecimientos, mensajes, datos, programas, en sí, una inagotable herramienta para que el hombre se comunique, tramita lo que es él hombre; el internet no se ve, pero está ahí, no se sabe quién es el dueño de él, pero está, en donde está su base, no lo sabemos con certeza, pero esta. Eso hace el internet y causa un gran efecto positivo y negativo según su uso por parte del usuario.

La fe, es muy similar al internet, la fe, no se ve, pero está ahí, hay un dueño de la fe, positivamente o negativamente tiene un dueño, sabe de dónde nace porque aunque no se ve ahí está su base. Jn 17:26 Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.»

¿Cómo podemos trasmitir lo que nos han dado nuestros Padres?, el Papa Francisco cita en su primera encíclica: Luz de la fe, en el numeral 38:

La transmisión de la fe, que brilla para todos los hombres en todo lugar, pasa también por las coordenadas temporales, de generación en generación. Puesto que la fe nace de un encuentro que se produce en la historia e ilumina el camino a lo largo del tiempo, tiene necesidad de transmitirse a través de los siglos. Y mediante una cadena ininterrumpida de testimonios llega a nosotros el rostro de Jesús. ¿Cómo es posible esto? ¿Cómo podemos estar seguros de llegar al « verdadero Jesús » a través de los siglos? Si el hombre fuese un individuo aislado, si partiésemos solamente del « yo » individual, que busca en sí mismo la seguridad del conocimiento, esta certeza sería imposible.

Muchos critican a la Iglesia católica porque trasmite su fe a infantes que según ellos no tienen conciencia para decidir lo que quiere creer. El hermoso don de trasmitir consiste en que sus Padres junto con sus padrinos han decidido lo mejor para ese pequeño, deciden bautizar al pequeño en la fe católica que para ellos es buena, una fe que quizá se las trasmitieron de pequeños de igual manera de generación en generación. ¿Cree usted que tengan razón en su crítica?, bíblicamente no tienen razón, moralmente tampoco, porque los papas le dan al pequeño vida y una fe que exige un comportamiento como su dueño Cristo Jesús, religiosamente tampoco tienen razón, civilmente no tienen razón; este bello ejemplo de trasmitir la fe lo tenemos en el mismo judaísmo; los papas junto con la comunidad, una vez nacido el varón o mujer los inician en la fe, a un varón a los 8 días le practican la circuncisión y le ponen el nombre, a una mujer su rito y nombre, allí ya es un judío, se podría decir que es bautizado con ese rito cfr. Lc 1, 59.

Sí es el primogénito continua el rito de iniciación, es presentado al templo cfr. Lc 2, 22-24. Los cristianos con raíces judías también trasmiten su fe a los pequeños. Ciertamente inicialmente los bautizados como cristianos eran adultos, pero los papas posteriormente bautizaban a todos los de la casa incluyendo a los pequeños, al terminarse de bautizar los adultos ¿usted cree que esperaban a que se hicieran adultos su hijo o hija para que decidieran ser cristianos, judíos o musulmanes, ¡no!; hay una iniciativa de fe, porque los adultos ven que es bueno trasmitir la fe recibida cfr. Lc 1, 4. Ese es el hermoso “don” de trasmitir lo que ha sido bueno para él.

Imagine que el judío dejará pasar el tiempo para decidir que quieren profesar de fe, olvídese no serían contados como judíos, el musulmán tampoco, que raro que los cristianos piensen eso entre ellos, ¿será envidia entre ellos?; una pregunta será muy importante: ¿será el problema del por qué tanta apostasía entre las fe, porque se recibió de pequeño?, ¡no!; hay gente que por conveniencia apostata, hay gente que se cambia de religión porque nunca fueron lo que deberían de ser, son unos sinvergüenzas; hay gente que ni de aquí ni de allá es; nunca se enterará de que fe vive, el que ha cambiado para bien quizá justifique su cambio.

Ahora entre cristianos, es una misma Iglesia fragmentada, los fragmentos grandes o pequeños han decidido vivir como sarmientos: “por sí mismos”. Como Padres trasmitimos fe, y la fe es vida, es una esperanza de forjar hijos sensacionales, el cristianismo es Cristo-céntrico, Jesús es el centro, pero también ha dejado a su Iglesia para trasmitir la fe, no ha dejado a individuos o miembros solos a decisión propia: Jn 15:5 Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada.

¿Se da cuenta amigo católico el bello “don” de trasmitir la fe?, trasmitimops vida, trasmitimos a Dios; el católico para bautizar recibe pláticas de preparación, una explicación bastante amplia de lo que implica la fe que va a trasmitir, el reto para el católico es rechazar entornos meramente contradictorios a la fe, recibir las pláticas como las más importantes y que el sacramento brille por encima de todo, por ejemplo: la fiesta por el bautismo no debe de ser lo más importante, es solo el resultado de esa fecha del nacimiento espiritual de ese pequeño.

El que tengamos nuevos compadres no deben de estar por encima del bautismo, son el resultado del compromiso de llevar por la fe al pequeño, transmitir la fe es cosa muy seria, no son ensayos, ni prácticas profanas, está en juego la fe del pequeño y el aprovechamiento del “don” dado por Dios de trasmitir fe, no lo tome a la ligera será ese reto; el bautismo en alguna parroquia importante no deberá de ser el motivo importante de esta fe, la Iglesia como tal aun en el templo más sencillo tiene el mismo valor la “fe”. Cita la encíclica del Papa Francisco:

39. Es imposible creer cada uno por su cuenta. La fe no es únicamente una opción individual que se hace en la intimidad del creyente, no es una relación exclusiva entre el « yo » del fiel y el « Tú » divino, entre un sujeto autónomo y Dios. Por su misma naturaleza, se abre al « nosotros », se da siempre dentro de la comunión de la Iglesia. Nos lo recuerda la forma dialogada del Credo, usada en la liturgia bautismal.

Para concluir, no dejemos perturbarnos con palabrerías, la fe nuestra y la de la Iglesia es transmitida aunque no se vea, la fe la da Dios que es el dueño de la fe y que el hombre le responde a ese germen positivamente, nace de Dios porque es amor y Dios la hace crecer y dar fruto porque él es el viñador; siga trasmitiendo fe amigo no solo con el bautismo, en servicio, evangelizando, dando testimonio para que otros hermanos débiles en la fe crean y vivan la fe trasmitida.

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