Evangelio San Juan 3,16-21. Miércoles 1 de Mayo de 2019.
Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el Hijo único de Dios.
Evangelio San Juan 3,7-15. Martes 30 de Abril de 2019.
En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: “No te extrañes de que te haya dicho: Tienen que renacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu”. Nicodemo le preguntó entonces: “¿Cómo puede ser esto?”.
Jesús le respondió: “Tú eres maestro de Israel, ¿y no sabes esto? Yo te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos
Evangelio San Juan 3,1-8. Lunes 29 de Abril de 2019.
Había un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los judíos, que fue de noche a ver a Jesús y le dijo: “Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no está con él”.
Jesús le contestó: “Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios”. Nicodemo le preguntó: “¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez, entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?”.
Jesús muestra su resurrección a sus discípulos Jn 20, 19-31.
Estamos en los festejos de la pascua, gozando la Iglesia la resurrección de nuestro Señor Jesús y en nuestra asamblea eucarística se proclamará en la parte de la liturgia de la palabra el evangelio de San Juan donde Jesús se presentará a sus discípulos y un discípulo llamado Tomás culminará lo que creemos de Jesús, ¡qué ha resucitado!
Evangelio San Marcos 16,9-15. Sábado 27 de Abril de 2019.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo entonces: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”.
Evangelio San Juan 21,1-24. Viernes 26 de Abril de 2019.
cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: “Muchachos, ¿han pescado algo?”. Ellos contestaron: “No”. Entonces él les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.
Evangelio San Lucas 24,35-48. Jueves 25 de Abril de 2019
se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies.
Dios calla ante la muerte de su hijo y responde con la resurrección.
Jesús sabe con firmeza “que todo se ha consumado”, “la deuda por que el pecado contraída por el hombre ha sido saldada”, “que los requisitos de salvación por el Padre fueron cumplidos cabalmente”, por esa razón, el evangelista san Juan capta el momento extraordinario en que Jesús muere: Jn 19:30 Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: “Todo está cumplido.” E inclinando la cabeza entregó el espíritu.
Evangelio San Lucas 24,13-35. Miércoles 24 de Abril de 2019.
Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!”.
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén,
Evangelio San Juan 20,11-18. Martes 23 de Abril de 2019.
Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: “Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto”. Jesús le dijo: “¡María!” Ella se volvió y exclamó: “¡Rabuní!”, que en hebreo significa `maestro’. Jesús le dijo: “Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios’ “.






