Evangelio San Mateo 9,1-8. Jueves 4 de Julio de 2019. Nuestra Señora del Refugio.
En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, paso a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad En esto trajeron a donde él estaba a un paralitico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados”.
Salmo 114,1-6.8-9. Jueves 4 de Julio de 2019. Nuestra Señora del Refugio.
>Amo al Señor porque escucha el clamor de mi plegaria, porque me prestó atención cuando mi voz lo llamaba. R/,
Redes de angustia y de muerte me alcanzaron y me ahogaban. Entonces rogué al Señor que la vida me salvara. R/.
El Señor es bueno y justo, nuestro Dios es compasivo. A mí. débil, me salvó y protege a los sencillos.
Del libro del Génesis 22,1-19. Jueves 4 de Julio de 2019. Nuestra Señora del Refugio.
Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo: “¡Abraham, Abraham!”. Él respondió: “Aquí estoy”. Y Dios le dijo: “Toma a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de Moña y ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicaré”.
Abraham madrugó, aparejó su burro, tomó consigo a dos de sus criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que Dios le había indicado. Al tercer día divisó a lo lejos el lugar.
Evangelio San Juan 20,24-29. Miércoles 3 de Julio de 2019. Santo Tomás Apóstol.
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”
Salmo 116,1-2. Miércoles 3 de Julio de 2019. Santo Tomás Apóstol.
Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos. R/.
Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre. R/.
De la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 2,19-22. Miércoles 3 de Julio de 2019. Santo Tomás Apóstol.
Ya no son ustedes extranjeros ni advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular.






