La Palabra de Dios es eficaz y produce cuanto expresa…Hora Santa

La Palabra de Dios es eficaz y produce cuanto expresa…Hora Santa

La Palabra de Dios es eficaz y produce cuanto expresa…Hora Santa

Parroquia de San Pío X

 Se reza la Estación del Santísimo Sacramento…

Jesús, tu eres la Palabra pronunciada por el Padre, la alabanza perfecta que nos da siempre la seguridad a todo aquel que te invoca, abre nuestros oídos, para que escuchemos estas palabras y las dejemos entrar a lo profundo de nuestro corazón. “No tengas miedo… Habla y no calles porque yo estoy contigo y nadie pondrá la mano sobre ti para perjudicarte”. Este día queremos entregarte toda nuestra oración. Amén.

 

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 18, 9-10

En aquellos días, Pablo tuvo una visión nocturna en Corinto, en la que le dijo el Señor: “No tengas miedo. Habla y no calles, porque yo estoy contigo y nadie pondrá la mano sobre ti para perjudicarte. Muchos de esta ciudad pertenecen a mi pueblo” Por eso Pablo se quedo allí un año y medio, explicándoles la Palabra de Dios.

Pablo se quedó en Corinto todavía algún tiempo. Después se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria, con Priscila y Aquila. En Cencreas se rapó la cabeza para cumplir  una promesa que había hecho.

Palabra de Dios

Releemos en silencio y en voz alta compartimos la frase que más nos guste.

 

Canto.

Tu Palabra me da vida confío en ti Señor,

Tu Palabra es eterna, en ella esperare.

 

Dichoso el que con vida intachable, camina en la ley del Señor

Dichoso el que guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón.

 

Postrada en el polvo está mi alma, devuélveme la vida tu palabra

Mi alma está llena de tristeza, consuela Seños, con tus promesas.

 

Repleta está la tierra de tu gracia, enséñame, Señor, tus decretos.

Mi herencia son tus mandatos, alegría de nuestro corazón.

 

Palabras Poderosas

Intimidad Divina P. Gabriel Sta. Magdalena O.C.D.

La Palabra de Dios es eficaz y produce cuanto expresa. Por eso las promesas de Dios  se han cumplido todas a través de los siglos y la malicia de los hombres se convirtieron en historia y ésta es ahora vehículo de salvación para todos los que quiere.

De modo perfectamente análogo la Palabra de Dios es simiente fecunda que produce frutos de santidad en los que la acogen con corazón dispuesto. Ninguna Palabra de Dios cae en el vacío; si por desgracia alguien la rechaza y por tanto se pierde, no por eso ella pierde su eficacia, dará fruto en otra parte y de cualquier manera la voluntad de Dios se realizará.

Completamente diferentes son las palabras de los hombres, sonidos vacíos que se dispersan en el aire sin dejar rastro. Y no obstante también algunas pueden ser eficaces y poderosas para los hombres, pero no por virtud propia, sino por la bondad de Dios que las recoge como un padre recoge las peticiones de los hijos y condesciende en ellas.

Son las palabras de la oración que Jesús ha puesto en boca de sus discípulos: “Padre nuestro, que estas en los cielos”. Una oración que pide con sinceridad y con amor la gloria de Dios, la venida de su Reino, el cumplimiento de su voluntad, es siempre eficaz y siempre es escuchada. Lo necesario para el sustento de la vida, siempre que se verifique la condición puesta por el Señor “Buscad primero el Reino y su justicia y todas esas cosas se osa darán por añadidura”. Cuando la oración es expresión genuina de los sentimientos del corazón y no recitación mecánica de formulas repetidas más por costumbre que por convencimiento intimo, siempre es escuchada y siempre es eficaz, aunque el resultado inmediato quizás no sea el que el hombre espera. El estilo de Dios es diverso del de los hombres; el Señor construye su Reino, actúa su voluntad, provee al bien de sus criaturas por caminos muchas veces oscuros y desconocidos a la inteligencia humana. Y aún así lleva infaliblemente todas las cosas a su último fin, a su verdadero bien.

Releemos en silencio y oramos espontáneamente de acuerdo a lo que leímos.

 

 

Canto.

Busca primero el reino de Dios y su justicia Divina

Y por añadidura lo demás se te dará. Aleluya, aleluya

 

No te preocupes que habrás de comer, ni por la ropa que habrás de vestir

Y por añadidura lo demás se te dará: Aleluya, aleluya.

 

 Oremos a María Santísima

María, madre y maestra de todos los discípulos de Jesús, ayúdanos a acoger la Palabra en nuestros corazones y a ponerla en práctica como tú lo hiciste, queremos consagrarte todas las actividades de  nuestra santa Iglesia.

 

1er. Misterio. Para el hombre dotado de sentidos, el hambre puede ser una espina más punzante que el pecado; la necesidad de acudir a Dios para pedirle pan puede sentirse más que la de implorar su perdón.

Pidamos para que estemos abiertos siempre a la Palabra de Dios.

 

2do. Misterio. Y sin embargo también aquí vale el dicho de la Escritura: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” y especialmente de la palabra del perdón.

Oremos para que la Palabra nos lleve siempre a buscar el perdón.

 

3er. Misterio. El deber para con Dios –pedir perdón- está vinculado a un deber para con el prójimo – perdonar a los otros- y es el segundo precisamente el que hace eficaz el cumplimiento del primero.

Pidamos para que nuestras buenas relaciones como hermanos se cimienten en el perdón.

 

4to. Misterio. Dios que se hizo Salvador  de los hombres y que quiere que todos se salven, está siempre dispuesto a conceder el perdón, pero escucha su oración sólo  cuando el hombre ha cumplido su obligación con el hermano deudor.

Oremos para que los agentes de pastoral demos testimonio en nuestros hogares y comunidades.

 

5to. Misterio. Cuando nos hemos reconciliado entre hermanos, la oración atrae la misericordia divina y expía los pecados cometidos, sobre todo cuando va unida al sacramento de la Penitencia porque entonces “participa especialmente de las infinita expiación de Cristo”.

 Oremos para que en nuestra confesión seamos lo más honestos posible y no hagamos responsables a  nadie de nuestras propias culpas.

  

Recemos la Corona de la Misericordia                    De rodillas o de  pie

 Ofrezcamos la Corona de la Misericordia por todos los Agentes de Pastoral para que tengamos una entrega personal a Jesús de todas las aéreas de nuestra vida.

 

Padre nuestro…Ave María… Credo…

En  las cuentas grandes antes de cada decena.

Padre eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amantísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero.

En las 10 cuentas pequeñas de cada decena.

Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Jaculatoria para rezarse al final de cada misterio.

Oh Sangre y Agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, Confiamos en Ti

Doxología final después de las cinco decenas.

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero

 (3 Veces) 

 

Oremos en silencio

Por las necesidades de todo el mundo

  

Consagremos a  todos nuestros familiares, perseguidores y enfermos al

Corazón Inmaculado de María para que ella los bendiga.

 

Los momentos que nos quedan reparemos el Corazón de Jesús que sufre por todos los sacrilegios cometidos en las diversas Iglesias del mundo entero y por todos los que cometen comuniones y confesiones sacrílegas, oiremos para que el Espíritu Santo, de luz y conversión a todos ellos y a todos nos permita realizar buenas confesiones.

 

Repetimos esta jaculatoria, para reparar su corazón

Cuerpo y Sangre de Jesús, os quiero, os amo y os adoro. Os pido perdón y misericordia por todos los sacrilegios cometidos.

 

Oremos todos unidos

Oh caridad, que buena y rica eres, que poderosa, quien no te posee a ti, nada posee.

Tu, por vestir al que está desnudo, estas contenta de estar desnuda. Para ti

El hambre es saciedad, si un pobre hambriento ha comido de tu pan;

Tu riqueza consiste en emplear misericordiosamente todo lo que tienes.

Tú eres la única que no sabe hacerse del rogar.

Socorres sin tardanza a los oprimidos, sea cual fuere la necesidad en que se

Encuentran, aunque sea a costa tuya.

Eres el ojo de los ciegos, el pie de los cojos, el fidelísimo escudo de las viudas.

Con los huérfanos, cumples el deber de los padres.

Y mucho mejor que ellos mismos. No tienes  nunca ojos secos, pues la misericordia y la alegría te lo impiden.

Amas a tus enemigos con tan gran amor, tan grande,

Que nadie podrá distinguir la diferencia que existe entre ellos y los que te son queridos.

 

San Zenón de Verona.

 

 Canto

Tan cerca de ti, tan cerca de mí,

Que esta lo puedo tocar, Jesús está aquí (2)

 

Le hablare sin miedo al oído, le contare las cosas que hay en mí,

Y que solo a Él le interesarán, Él es más que un mito para mí.

 

No busques a Cristo en lo alto, ni lo busques en la oscuridad

Muy cerca de ti, en tu corazón, puedes adorar a tu Señor.

Mirarlo a tu lado caminando, paseando entre la multitud

Muchos ciegos van porque no lo ven, llenos de ceguera espiritual.

 ¡¡¡Unidos en la Eucaristía!!!

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