Los signos que Jesús deja para creer en él Jn 21. 4-11.
En estos cuarentas días previos a celebrar la fiesta de pentecostés, Jesús se va presentando a sus discípulos con pruebas de vida que muestran y demuestran “su resurrección”. En la primera semana a 10 discípulos les mostró “los signos que dejaron los clavos y la lanza.”
Evangelio San Juan 10,1-10. Lunes 13 de Mayo de 2019.
Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas
reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera.
Evangelio San Juan 10,27-30. Domingo 12 de Mayo de 2019. Domingo del Buen Pastor.
Evangelio San Juan 10,27-30. Domingo 12 de Mayo de 2019. Domingo del Buen Pastor. Domingo del Buen Pastor. “YO LES DOY LA VIDA ETERNA A MIS OVEJAS”. En aquel tiempo,…
Evangelio San Juan 6,60-69. Sábado 11 de Mayo de 2019.
Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen”.
Evangelio San Juan 6,52-59. Viernes 10 de Mayo de 2019.
Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Evangelio San Juan 6,44-51. Jueves 9 de Mayo de 2019.
Jesús dijo a los judíos: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.
Evangelio San Juan 6,35-40. Miércoles 8 de Mayo de 2019.
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Evangelio San Juan 6,30-35. Martes 7 de Mayo de 2019.
Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”.
Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contesta: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”.
Evangelio San Juan 6,22-29. Lunes 6 de Mayo de 2019.
Jesús les contestó: “Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto señales milagrosas, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello”.
Ellos le dijeron: “¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?”. Respondió Jesús: “La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado”.
Evangelio San Juan 21,1-9. Domingo 5 de Mayo de 2019.
Entonces él les dijo: “Echen la red ala derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.
Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: “Es el Señor”.
Después de almorzar le preguntó Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?”. Él le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”






